Sin dudas una de las actividades más “enloquecedoras” de una boda es organizar las mesas de invitados. Sabemos que hay gente que no puede sentarse en el mismo lugar, que hay otras que “no pertenecen” a ningún grupo o bien que el espacio disponible en cada una hará que tengamos que dividir a una familia por la mitad.

Una vez que ya hayan delimitado la lista de invitados el siguiente paso (uno de los que más discusiones o roces genera en la pareja) es organizar las mesas de la boda. Un trabajo que les puede llevar todo un día por lo cual mejor que reserven el fin de semana para estar más tranquilos y terminar lo que comenzaron. Te contamos algunos consejos para que el diagrama de las mesas no sea un problema:

1.Capacidad:
Consulta en el salón o lugar donde se llevará a cabo la fiesta cuantas personas pueden entrar en cada mesa (casi siempre son entre 8 y 10). No duden en preguntar también cuántas mesas máximo entran en el salón.

2.Mesa principal: La tendencia es que sólo los novios se sienten en una mesa “presidencial” o “principal” y que los familiares estén a los laterales. Esto es perfecto cuando por ejemplo los padres de uno o ambos están divorciados y vueltos a casar o si son demasiados hermanos. De lo contrario una mesa rectangular grande es la anfitriona.

3.Gastronomía: Por supuesto que tiene que ver al momento de organizar las mesas. ¿Por qué? Porque si el menú es elegante o formal los invitados deben tener espacio para comer cómodos. En cambio si los platillos son del tipo “buffet” donde no hay varios cubiertos o copas, entonces pueden “jugar” con los espacios y ponerlos un poco más juntos.

4.Plano del salón: Tener el diagrama y la ubicación de las mesas en mente es muy bueno para organizar a los invitados. Prestar atención por ejemplo donde se colocará la mesa principal, dónde está la pista, dónde se ubican los baños, los parlantes, la barra, el DJ, etc.

5.Afinidad: Más allá de colocar a los parientes de uno en una mesa y a los del otro en otra a veces nos “quedan” personas que o bien no pertenecen a ningún grupo o que al querer agruparlos en una misma mesa no alcanzan las ubicaciones. En el primer caso traten de no “juntar” a los “sueltos” y desconocidos porque será algo aburrido o vergonzoso para ellos. En el segundo, si la familia queda “dividida” poner las mesas al lado.

Foto CC: Sara

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